viernes, 4 de junio de 2010

Remisión Espontánea


Dr. Joe Dispenza se dedica al desarrollo del cerebro y la autoconciencia, como explica en el libro y la película ¡Y tu que sabes!?´, igual que en una charla impartida en el colegio mayor Sant Jordi de la Universitat de Barcelona, organizado por Ambar y el Cineforum Spiritual Vision.

Entrevista:

-¿Que es una remisión espontánea?
- La súbita reversión de una enfermedad: el enfermo sana de una dolencia sin explicación médica convincente.

- ¿Se dan a menudo curaciones de este tipo?
- Si se dan. Yo he presenciado casos espectaculares. Y tengo una buena noticia: podrían darse más a menudo.

- ¿Por que?
- He estudiado a muchas personas que experimentaron asombrosas remisiones de graves enfermedades… y he constatado en ellas ciertos aspectos comunes.

- ¿Cosas que podemos aplicarnos todos, entonces?
- ¡O intentarlo, al menos! Porque esas remisiones no fueron tan espontáneas…

- Le escucho: ¿que había en común entre esas personas?
- Todas aceptaron que sus modos de pensar y sentir (“he estado enfadado, odiando, envidiando...”), sus actitudes vitales, en suma, les habían ocasionado desequilibrios y disfunciones, les habían dañado la salud.

- Ah, eso no es nada fácil de aceptar…
- Pero se puede. Y uno puede buscar tiempo para empezar a ejercitarse en crear pensamientos grandes y felices: ¡eso esta comprobado que estimula el sistema inmunológico, que estimula una neuroquímica salutífera!

- ¿Que mas hicieron esas personas?
- Empezaron a formularse preguntas importantes: ¿a que persona o gran personaje admiro?, ¿a quien conozco que sea feliz, para ser igual?, ¿que debo cambiar en mi para vivir con alegría?

- ¿Basta con pensar en eso?
- Es que, además, se concentraron en pensar en la nueva persona que querían ser. ¡Y eso genera ya redes neuronales nuevas!

- ¿Estaban ya cambiando, mejorando?
- Sin duda. Pero había algo más: todos aceptaron que la inteligencia de la vida, la inteligencia universal latía en ellos, y que podían reconectarse a ella.

- Suena ya demasiado místico, abstracto…
- ¡Es de una lógica radical! Mira: cada segundo pierdes diez millones de células… ¡Ahora mismo! ¿Estabas pensando en hacerlo?

- No.
- Hay un montón de células que deciden nacer y morir a cada segundo del día y de la noche, que deciden mantener tu corazón latiendo, todos tus órganos funcionando… ¿Controla todo esto tu inteligencia racional?

- No.
- ¡Pues esa es la activa inteligencia de la vida a la que me refería! ¿Ves? La aceptas: puedes conectarte, encajarte en ella.

- ¿Y como lograr encajarme en ella?
- Hoy sabemos que la meditación es muy eficaz… Y hay algo que yo practico: cada mañana, al levantarme, pienso en quien quiero ser, escojo que quiero para ese día, para mi vida, que ideales persigo… ¡y todo eso lo siento dentro de mí como si ya fuese real!

- ¿Y que sucede, señor Dispenza?
- ¡Que vivo días asombrosos! Y que vivo todos los días como si lo fuesen.

- ¿Esta sugiriéndome que puedo crear mi realidad?
- Todas las personas que hicieron algo grande fueron personas que vivieron en una visión, en una realidad en la que creían. Y, de este modo, la crearon.

- Eso no es muy científico.
- En tal caso, las partículas elementales tampoco son muy científicas...

- ¿Por que lo dice?
- ¡Porque se comportan contrariando las leyes de la física mecánica! Para empezar: donde todo parece sólido, ¿que hay?

- ¿Que hay?
- ¡Abismos de vacío!

- Muy poético.
- No, no, es mera realidad: en el átomo, entre los electrones y el núcleo, hay inmensidades de vacío; y entre los protones y neutrones del núcleo del átomo, hay más inmensidades de vacío… O sea, los ladrillos de la materia… están vacíos. ¡La materia es mero vacío!

- ¿Alguna otra enseñanza de física cuántica que quiera transmitirme?
- Que mente y materia no están separadas. Los humanos, pues, podemos usar la mente subjetiva para influir en el mundo objetivo.

- No es poco trabajo…
- ¡De hecho, lo hemos hecho durante siglos sin darnos cuenta!

- ¿Ah, si? ¿Cómo?
- Al rezar.

- ¿Propone que recemos?
- Orar es esto: cerrar los ojos y pensar. Y para eso no se necesita a Ala, Yahvé, Dios ni nada de eso: se basta uno. Esto es lo que propongo: ¡experimenta! Haz de tu vida tu propio experimento científico.

- Despidámonos con algún ejemplo de experimento.
- Una vez tome a dos personas: una estiraba con un dedo un cordel durante una hora al día, durante cinco dí¬as a la semana, durante cuatro semanas. Su dedo gano un 30% más de fuerza. La segunda persona hizo lo mismo… pero solo mentalmente.

- ¿Y?
- ¡Su dedo gano un 22% mas de fuerza!

- ¿Sin tocar el cordel?
- Sin tocar el cordel.

- Vaya…
- Lo físico es metáfora de lo psíquico. Está todo imbricado, es en el fondo lo mismo. Insisto: ¡experimenta! Enriquece tu vida con experiencias nuevas. Créalas en tu cerebro. Crea realidad con tu mente, y verifícala luego en tu entorno. Serás creador. ¡Todos lo somos! Basta con conectar con esa inteligencia cósmica de la vida, con esa mente total. Enriquécete, enriquécete.

Fuente: Vida Lúcida

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